Las tareas, las compras, las facturas… Ya lo haré mañana.
¿Quién no ha dejado para más tarde algo que podía haber hecho antes?
Se trata de procrastinación.
He aquí algunos consejos para comprender y cambiar esta tendencia que puede envenenarnos la vida.
Las causas de este mal hábito.
Esta tendencia que consiste en dejar para el día siguiente lo que podría hacerse antes puede expresarse en diferentes campos: en el profesional, en la vida diaria y a nivel afectivo.
Para librarse de ella, es importante buscar los orígenes.
Contrariamente a lo que se piensa, la procrastinación, que a veces va acompañada de una gran culpabilidad y una parálisis para actuar, en raras ocasiones está vinculada a la pereza y muy a menudo a una forma de ansiedad.
El miedo al fracaso: frente a ciertas decisiones, proyectos o misiones, podemos sentirnos incompetentes y temer no estar a la altura y recibir críticas. Entonces, ponemos en práctica la técnica del avestruz y no nos enfrentamos a lo que debemos.
La necesidad de la perfección: una fiesta a organizar, una idea a poner en práctica Todo debe ser perfecto. Este deseo de éxito absoluto y de objetivos casi inalcanzables puede inhibir la perfeccionista que llevas dentro.
El temor al éxito: puede parecer paradójico… Pero sí, alcanzar los objetivos puede angustiar a quienes temen la depresión de la acción cumplida y a los hiperactivos. Está vinculado al miedo al vacío. El hecho de no hacer nada permite retrasar este plazo.
A saber: este hábito tampoco es tan dramático. Hay personas que sólo funcionan bajo la influencia del estrés e incluso les parece estimulante esta subida de adrenalina relacionada con la urgencia.
Así, que manos a la obra ya podemos identificar que es lo que nos provoca:
Hacer mañana lo que podems hacer hoy...
BiEnVeNiDoS!!!!!!!
Un espacio; lo de más es lo de menos...
sigueme...
aporta...
diviertete...
opina...
y más
sigueme...
aporta...
diviertete...
opina...
y más
febrero 05, 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)


No hay comentarios:
Publicar un comentario